¿Por qué las heces de los recién nacidos son verdes?
El color verde en las heces de los recién nacidos es un hallazgo frecuente y, en la mayoría de los casos, completamente benigno. No constituye por sí mismo un signo de enfermedad, sino una variación f
El color verde en las heces de los recién nacidos es un hallazgo frecuente y, en la mayoría de los casos, completamente benigno. No constituye por sí mismo un signo de enfermedad, sino una variación fisiológica dentro del amplio espectro de colores normales que pueden observarse durante las primeras semanas de vida.
La causa más común se relaciona con la inmadurez del sistema digestivo: el tránsito intestinal acelerado impide que la bilis —secretada por el hígado y fundamental para la digestión de grasas— sea completamente transformada por las bacterias intestinales. Como resultado, la bilirrubina reducida y otros pigmentos biliares conservan su tonalidad verdosa, que se refleja directamente en las deposiciones.
Otro factor frecuente es la alimentación. En lactantes alimentados con leche materna, ciertos componentes de la leche (como el contenido de hierro o la proporción lactosa/proteínas) pueden influir en la pigmentación fecal. En los bebés con lactancia artificial, algunas fórmulas infantiles enriquecidas con hierro ferroso no ionizado también pueden contribuir al color verde, sin implicar malabsorción ni toxicidad.
Es importante destacar que el color verde no debe alarmar si el recién nacido presenta buen estado general, adecuada ganancia ponderal, succión vigorosa, micción regular (mínimo 6 pañales húmedos diarios tras el tercer día de vida) y ausencia de signos de alarma como fiebre, vómitos persistentes, distensión abdominal marcada, sangre en heces o letargia.
No obstante, cuando el color verde se acompaña de diarrea acuosa profusa, moco abundante, fiebre o pérdida de peso, debe valorarse la posibilidad de infección gastrointestinal, intolerancia a proteínas de la leche de vaca o alteraciones en la microbiota intestinal. En estos escenarios, la evaluación pediátrica es indispensable para descartar patologías subyacentes.
En resumen, las heces verdes en el recién nacido son habitualmente una expresión de la adaptación fisiológica del tubo digestivo y no requieren intervención específica. El seguimiento clínico centrado en los parámetros de bienestar global del lactante sigue siendo la clave para diferenciar lo fisiológico de lo patológico.